Toda nueva aventura que se haga en la vida es notoriamente recordada y nada más significativo que traer a la memoria cuándo pude adquirir... Elegir mi primer casco: decisiones que te pueden salvar la vida

Toda nueva aventura que se haga en la vida es notoriamente recordada y nada más significativo que traer a la memoria cuándo pude adquirir mi primera moto y, por consiguiente, mi primer casco…

Soy de esa generación que, por la incertidumbre y emoción de estrenar, no me fije mucho en eso y quien tuvo la oportunidad de asesorarme no lo hizo adecuadamente para elegir mi primer casco. Conté con la fortuna de que en ese momento regía un acuerdo entre concesionarios que daban un casco por la compra de la moto y, dada mi nueva experiencia en el campo, di por sentado que me dieron un buen casco.

Bastaron solo dos 2 meses para comprobar que esto no era así. En un día rutinario sufrí un percance y, al maniobrar incorrectamente en un cruce, vi cómo mi cuerpo sentía el rigor del asfalto y mi cabeza era bombardeada por un silbido constante que duró por quizás unos 3 días. Raspaduras, impotencia, rabia y menosprecio por aquél que me hizo caer inundaron mi ser y, sin mayores contratiempos, seguimos nuestros caminos.

Pasado unos meses, un motociclista que compartía historias con el grupo en que estábamos notó que mi casco estaba rayado, sucio y olía feo. Fue muy enfático en que le contara el porqué, a sabiendas que no llevaba más de 4 meses con la moto y este primer casco. Al escuchar mi historia me recalcó la importancia de mantener el casco, mi mayor elemento de protección, en buenas condiciones de higiene, estética y seguridad, por consiguiente ya era hora de cambiarlo. Sin entender sus razones argumente que aún estaba “bueno” y que “aguantaba” unos añitos más.

Pasados unos días la vida se encargó de mostrarme mi error de una forma no violenta… Como es habitual verlo hoy en día, muchos dejan sus cascos sobre el espejo por un “ratico”. En esa oportunidad vi como al doblar el manubrio mi primer casco cayó al piso y de inmediato la visera salió despedida del mismo, junto a los dos tornillos que la mantenía ajustada.

En fin, ese día me fui para mi casa con la visera en la maleta y al llegar con los ojos rojos y llorosos me puse a indagar más sobre los cascos. Investigué que una simple caída, un golpe seco, un rayón y una mala manipulación van afectando la estructura de los cascos y, por consiguiente, me aumenta el riesgo de sufrir lesiones más graves en caso de mas caídas.

No solo eso, me di cuenta de la importancia de elegir un casco certificado y que la inversión vale la pena hacerla. Muchas veces pagamos mucho dinero por un celular pero por ahorrarnos unos pesos ponemos en riesgo nuestras integridad con un casco que realmente no cumple su propósito verdadero: protegernos.

Al otro día fui a adquirir otro casco con una interesante forma, historia que les contaré más adelante.

Javier Hernando Mendigaño Quiroga Colaborador

Con 13 años de experiencia manejando motocicleta, varios accidentes y un sinnúmero de caídas, comprendí el valor que tiene mi vida y el dolor que causaría a los seres que amo y aunque esto no evitará que vuelva a ocurrir, sí comprendí que vivir y apasionarme por las motos no tiene por qué ser tan peligroso. Soy Javier Mendigaño, instructor de manejo en moto, auditor vial, APH, escritor de fantasías y verdades y aspirante a Youtuber, estoy es lo que soy, lo que me gusta ser y lo que hoy quiero mostrarles.